BEBÉS PREMATUROS

Difícilmente uno está preparado para dar a luz a un bebé prematuro o con alguna necesidad hospitalaria.
En las clases de preparación al parto te enseñan y preparan para un parto “normal” y para los cuidados de un recién nacido “sano”. Pero en ningún sitio te preparan para enfrentarte a tú bebé en una incubadora con atención médica constante y con su vida en riesgo.
Es una realidad demoledora que hoy en día los padres con demasiada frecuencia hemos de enfrentar solos, sin nadie en quien apoyarnos y con quien poder compartir los sentimientos de angustia, de dolor, de sufrimiento, de soledad e incertidumbre y miedo permanentes.

En el hospital se pasan muchas horas sintiendo impotencia sin poder hacer nada por ayudar a tu hijo a salir adelante y a menudo sin poder siquiera estar en contacto con él. Mucho tiempo a solas con las emociones a flor de piel, con sentimientos ambivalentes; deseos, frustraciones, ilusiones y temores confrontándose a cada segundo. Suelen ser las otras madres y familias que se encuentran en una situación parecida nuestro mejor apoyo en esos momentos. Pero en ciertas ocasiones el sufrimiento es tan intenso que necesitaremos un apoyo especializado de cara a poder tolerar la difícil carrera de fondo que supone los primeros tiempos con un bebé prematuro.

Si lo necesitas consulta nuestra atención psicológica en maternidades.

 La estancia en el hospital es difícil pero la llegada a casa no lo es menos. Pasado el primer tiempo de “supervivencia” física del bebé y emocional de los padres, en el que no te permites flaquear, llegas a casa agotada y con muchos miedos. Puede que sea ahora cuando te derrumbes o cuando sientas la necesidad de un apoyo. Tú bebé ha salido adelante y es fuerte y tú te mereces poder disfrutar de esta etapa de crianza junto a él.  

Es la edad que tendría el bebé si hubiera nacido a las 40 semanas. Se suele utilizar hasta los dos años, pero es importante tener en cuenta y sobre todo en el entorno escolar que al niño prematuro  le ha faltado un tiempo de desarrollo y que no se debe sobreestimular ni presionar para que sea un niño acorde a su edad o curso. Esto se debe transmitir a los padres también para que no sientan que están en  una carrera de fondo  teniendo siempre con la sensación de que su hijo nunca llega ( a percentiles, a niveles en el desarrollo psicoevolutivo… ) Cada niño tiene su ritmo y hay que respetarlo y esto vale más aun para los niños nacidos pretérmino.